" Sólo hay una forma de leer correctamente: leer con toda la piel expuesta al verbo"

" Sólo hay una forma de leer correctamente: leer con toda la piel expuesta al verbo"
" Sólo hay una forma de leer que me convence: leer con toda la piel y el alma expuestas al verbo" © Lucía Conde

05 mayo 2018

Sólo un café





" Sólo un café". pensábamos.
No había más intenciones en aquella cita.
" Un café rápido y nos vamos".
Pero nuestros ojos se incendiaron sin permiso
y mis piernas se abrieron suavemente,
desobedeciendo mi razón
y tus dedos crearon un camino ardiente de sensaciones
hasta mi universo de placer...

© Lucía Conde

01 abril 2018

Conviérteme



Get me into your water and your bread,
Your air, your oxygen, your wind,
Your only path, your true forest,
Your sliding desire, your favourite hotel,
Your most intense and secret pleasure…

Conviérteme en tu agua y tu pan,
tu aire, tu oxígeno, tu viento,
tu único sendero, tu verdadero bosque,
tu deseo deslizante, tu hotel preferido,
tu más intenso y secreto placer...

© Lucía Conde


28 diciembre 2017

El primer cajón de mi sinfonier


"Quisiera ver tu armario"- me dices.
"No te dejo mirarlo, pero puedes
usar todos tus otros sentidos, 
con lo que encuentres en mi primer cajón".


Bajo la venda negra de seda, 
jugamos a los ciegos: vas tocando
lentamente las prendas, una a una, 
olisqueando y lamiendo sus costuras,
escuchando el sonido de su roce
en tus manos cálidas y firmes .

Negro, rojo, violeta, beige, dorado,
 rosado, azul, pistacho, transparente...
colores invisibles a tus ojos,
suavidad impoluta que deslizas
entre tus dedos hábiles y finos.

Mi cajón guarda pecados
en forma de encajes sugerentes, 
bordados delicados, satenes, plumas, 
delicias de seda, terciopelo y cuero.

Bustiers, corsés, pezoneras exóticas,
sostenes con sorpresa, ligueros, prendas
de formas diferentes, diminutas, 
 y a veces imposibles,
medias que sólo duran
lo que dura un encuentro...

Guardo, junto a los nuevos, esos otros,
que llevan el recuerdo de las batallas,
de las noches intensas que se acortan
a base de jadeos que no cesan.

De los otros cajones, hablaré otro día.
Lo que pasó  después, ya no lo cuento.

© Lucía Conde


14 agosto 2017

Impaciencia


Perdóname esta salvaje impaciencia.

Pensando en ti ya vibran mis jardines...
Me tiembla hasta el aliento en fantasías
y no domo a la fiera que me asalta...

Sé que estás en camino hace minutos,
pero mi cuerpo niega los futuros
y goza los presentes extasiado.

Este calor inmenso que hoy me ahoga
recorre lentamente mis caminos:
me obliga a desnudarme bruscamente.

Y así, mientras te espero, deseosa,
tan húmeda y ansiosa, tan ardiente,
me calmo en cierto modo como puedo,
con dedos, con saliva, con jadeos
que nunca son bastantes mientras llegas.

La puerta está entreabierta... Ven, no tardes.
Sofócame este incendio que me mata...

© Lucía Conde