" Sólo hay una forma de leer correctamente: leer con toda la piel expuesta al verbo"

" Sólo hay una forma de leer correctamente: leer con toda la piel expuesta al verbo"
" Sólo hay una forma de leer que me convence: leer con toda la piel y el alma expuestas al verbo" © Lucía Conde

28 diciembre 2017

El primer cajón de mi sinfonier


"Quisiera ver tu armario"- me dices.
"No te dejo mirarlo, pero puedes
usar todos tus otros sentidos, 
con lo que encuentres en mi primer cajón".


Bajo la venda negra de seda, 
jugamos a los ciegos: vas tocando
lentamente las prendas, una a una, 
olisqueando y lamiendo sus costuras,
escuchando el sonido de su roce
en tus manos cálidas y firmes .

Negro, rojo, violeta, beige, dorado,
 rosado, azul, pistacho, transparente...
colores invisibles a tus ojos,
suavidad impoluta que deslizas
entre tus dedos hábiles y finos.

Mi cajón guarda pecados
en forma de encajes sugerentes, 
bordados delicados, satenes, plumas, 
delicias de seda, terciopelo y cuero.

Bustiers, corsés, pezoneras exóticas,
sostenes con sorpresa, ligueros, prendas
de formas diferentes, diminutas, 
 y a veces imposibles,
medias que sólo duran
lo que dura un encuentro...

Guardo, junto a los nuevos, esos otros,
que llevan el recuerdo de las batallas,
de las noches intensas que se acortan
a base de jadeos que no cesan.

De los otros cajones, hablaré otro día.
Lo que pasó  después, ya no lo cuento.

© Lucía Conde